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Visibilidad enfermera

 

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Empieza el turno ya sea en consulta, en planta, en quirófano… pueden ser la 8 de la mañana, las 3 de la tarde o las 10 de la noche, da igual la hora, también da igual que se trate de un hospital, centro de salud, centro sanitario o cualquier centro donde una enfermera desarrolle sus funciones, da igual del centro que se trate para que se oiga un….¡niña! ¡morena! ¡señorita!… Cualquier adjetivo acabado en “a” relacionado con el sexo femenino y a ser posible cercano a la juventud. Da igual que la enfermera sea enfermero, da igual que la enfermera tenga 40 años o esté a punto de jubilarse, incluso, da igual que le hayamos dicho nuestro nombre,d a igual… ¡niña!

Los clichés en torno a nuestra profesión parecen acompañarnos desde los orígenes del universo y no tienen pinta de dejarnos. Desde el típico cliché sexista y machista de enfermera sexual, que desgraciadamente hemos tenido que ver este fin de semana en la pasarela Cibeles, cliché que aparece también poniendo la palabra enfermera en el buscador de Google y gifs de aplicaciones móviles, hasta el cliché de ayudante-secretaria del médico.

Situaciones que nos han pasado, y nos consta que a compañeros nuestros también, cuando desempeñamos una de nuestras funciones, como es dar educación para la salud. Pues bien, en más de una ocasión cuando realizo tal función, al acabar el paciente se dirige a mí en calidad de “doctora” a lo que yo no tengo inconveniente en contestarle, educadamente, que soy enfermera y no médico.

La cara de asombro y de poema de algunos/as es para enmarcar. ¿Por qué les resulta curioso que una enfermera les explique y oriente en su patología? ¿Por qué se sigue pensando que el único que sabe es el médico y la enfermera es su secretaria (como me dijo un día un paciente)? Algo falla, algo hacemos mal, algo transmitimos erróneamente.

Estamos fallando cuando la población sigue pensando que la enfermera es la que se sienta al lado del médico para firmar las hojas o llevar historias de lado a lado, y lo decimos en plural porque creo que en esto debemos de hacer autocrítica. Llevamos tiempo reclamando en las redes sociales fundamentalmente bajo la etiqueta #enfermeriavisible, más visibilidad y reconocimiento, pero no llega. No llega y cada vez provoca el hastío de más compañeros que avanzan y están haciendo mucho por la profesión y acaban quemándose ante el poco reconocimiento social de nuestra labor.

Los clichés en torno a nuestra profesión parecen acompañarnos desde los orígenes del universo y no tienen pinta de dejarnos.

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Cada noche es el Día Mundial de la Enfermería

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Aunque el artículo es de hace unos meses, lo difundimos como muestra de reconocimiento  a un colectivo imprescindible en la atención integral al paciente.


Desde hace meses para mí cada día es el Día Mundial de la Enfermería, no sólo el 12 de mayo. Desde que soy fan de este colectivo –de la forma más interesada, porque las necesito, y de la forma más agradecida, porque hacen mucho más que curarme, cuidan de mí– me doy cuenta del trabajo impresionante que llevan a cabo y de cómo llegan a ser de invisibles. Lo eran para mí mismo hasta que descubrí que cuando la medicina me trataba a trozos eran ellas -y algún él– las que más y mejor entendían que somos personas enteras. A pesar de ser su fan incondicional, será bienvenida la autocrítica y que el 5% de personal autoritario con alma militar y el otro 5% que se confunde y trata de forma infantilizada no estropeen la imagen ni la profesionalidad comunicativa del 90% de personal de enfermería que honra a Florence Nightingale cada día y cada noche.

Tenemos un sistema sanitario mejorable y al límite, pero de calidad y que funciona. Debemos agredecerlo y defenderlo. Ahora bien, la medicina tiene el reto de humanizarse, de comunicar mejor con el paciente, de ser más empática, ser integral y poner al enfermo en el centro. De entender que el estado de ánimo y las emociones a veces tienen como mejor medicamento una mirada cómplice, una sonrisa, un gesto cariñoso o una información bien dada. Y que no se trata sólo de salvar o alargar vidas, sino de acompañar y garantizar la calidad de estas vidas. Que cuidar es mucho más que curar. Para hacer este cambio la medicina necesitará empoderar más a la enfermería. Los profesionales a pie de cama son los que controlan más información sobre lo que tiene el hospital entre manos, porque todo pasa –literalmente– por sus manos. Y el colectivo tendrá que encontrar la manera de generar discurso, luchar por el protagonismo que los medios le negamos, tener referentes reconocidos y reivindicarse no sólo laboralmente –que también– sino diciendo en voz alta que como personas que cuidan de las personas pueden y deben ser la fuerza y el motor del cambio.

SOLIDARIDAD CON ALDA RECAS

nota de prensa plataforma

La Plataforma SAR Madrid muestra su más enérgica repulsa ante el expediente disciplinario abierto a la compañera Alda Recas por criticar de manera pública, la nefasta gestión del Consejo General de Enfermería y del Colegio de Enfermería de Madrid.

Consideramos estos hechos como un vergonzoso ataque a la dignidad y libertad de expresión  del colectivo de Enfermera que ni se debe ni vamos a permitir.

APOYO TOTAL PARA ALDA RECAS MARTÍN

TOD@S SOMOS ALDA RECAS MARTÍN

Nota de prensa de AME por el expediente colegial contra Alda Recas.

Carta de Alda Recas tras la apertura del Expediente Sancionador

 

Las ambulancias no son gratis, mi insomnio tampoco

BY · 24 MAYO, 2016

IMG_5365Eran las 3.15 am. No había nadie en la calle.

El 1-1-2 nos activa para que vayamos a ver a una paciente de 30 años con una crisis de ansiedad.

Hacía viento y la noche estaba particularmente oscura.

Llegamos rápido, el domicilio se encontraba cerca, a menos de 3 minutos del centro.

Estacionamos nuestra ambulancia de Soporte Vital Avanzado y recogimos las mochilas. A esas horas de la noche, parece que van más cargadas.

Técnico, enfermera y médico, los tres con cara de domingo de guardia tocamos el telefonillo.

Nadie nos respondió.

Insistimos y nada.

Avisamos al 1-1-2 para hacer una mediación con el llamante, y después de una tercera re-llamada nos contesta con despertina voz “que su mujer ya se quedó dormida. Se tomó un lexatín y ahora está dormida” (al igual que él).

Ante la pregunta del operador de ¿por qué no avisó usted al 1-1-2 para suspender el aviso?, aquel hombre afirma un simple “se me olvidó”. Y punto.

Nos miramos, suspiramos, damos por finalizado este aviso y regresamos a la base.

Una sensación de que esto así no funciona me invade.

¿Será que si tuviera que pagar nuestra asistencia olvidaría cancelar el aviso?

¿Realmente merece la pena activar un equipo de SVA por este tipo de motivos?

¿Se pudo solucionar por teléfono?

La sanidad no es gratis, y aunque lo parezca no es así.

Desplazar una ambulancia en plena madrugada cuesta.

Movilizar profesionales de las emergencias tiene un precio.

Y  lamentablemente no lo vemos, no lo percibimos, no lo sentimos en nuestras carteras y por eso abusamos a diario de estos servicios.

No suelo pronunciarme a favor de un copago del servicio de urgencias, pero tal vez, habría que buscar soluciones para un problema que existe y es real. Llámese copago o medidas para proteger las decisiones de los compañeros del centro coordinador. No podemos mirar hacia otro lado, no podemos seguir movilizando recursos de un modo innecesario, aunque sea políticamente incorrecto y no ayude a ganar unas elecciones, se debería actuar.

Porque si en ese momento nos hubiera surgido una emergencia, sin duda alguna hubiéramos demorado nuestra asistencia.

Aunque esa noche no paso nada, otro día abusar de un servicio de urgencias le puede costar a otro ciudadano la vida.

Piénsalo. Hagamos un uso responsable de nuestra sanidad.

Otra noche de insomnio. Otro post Con Tinta de Médico.

J.M. Salas – Con Tinta de Médico

PRONUNCIAMIENTO DE LA PLATAFORMA DE CENTROS DE SALUD DE MADRID SOBRE EL PROCESO ELECTORAL DEL COLEGIO DE ENFERMERÍA MADRILEÑO

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Desde la Plataforma de Centros de Salud de Madrid nos hacemos eco del malestar de los profesionales de enfermería ante el conocido #PucherazoCodem.

Hemos asistido, hace escaso tiempo al proceso de elección de la nueva Junta Directiva del ICONEM (Ilustre Colegio de Médicos de Madrid). Todos hemos conocido fechas de convocatoria, candidatos y candidaturas, programas, números de votantes,…

Sin embargo, en el presunto proceso de elección al CODEM (Colegio Oficial de Enfermería de Madrid) no ha habido la misma difusión y transparencia. Recientemente hemos sabido que los colegios profesionales son las instituciones menos transparentes del Estado, al haber registrado una puntuación total de 1,8 puntos del Consejo de Transparencia y buen Gobierno http://www.redaccionmedica.com/secciones/derecho/colegios-profesionales-
las-instituciones-menos-transparentes-del-estado-3090

De esa falta de control y transparencia, se derivan estas consecuencias: decisiones tomadas a espaldas de los colegiados, estatutos leoninos imposibles de cambiar hechos a medida, cuentas sin desglosar, gastos sin justificar y sin control alguno, desprecio a la enfermería en las Asambleas de aprobación de presupuestos, indefensión del profesional ante decisiones arbitrarias,…malas artes, etc.

El Colegio de Enfermería hace gala de una falta de democracia interna crónica, escándalos, que son motivos habituales de presencia en los medios de comunicación estatales, autonómicos, locales y prensa especializada, que atenta contra el buen nombre de la enfermería madrileña.

La Plataforma de CS de Madrid considera que son necesarios unos colegios limpios, transparentes y llenos de cultura democrática. Son el espejo de los profesionales ante la Sociedad.

El primer paso para revertir esta situación, es la convocatoria de unas elecciones difundidas por todos los medios de comunicación posibles: revista del CODEM, correo electrónico, página Web, redes sociales, tablón de anuncios, inserciones en prensa y cuñas en emisoras locales,…todos al alcance del Ilustre Colegio de Enfermería de Madrid, como bien ha hecho en infinidad de ocasiones.

Si ha existido convocatoria real de elecciones, ésta no se ha producido debidamente, pues ha carecido de la más mínima difusión: Ni se ha conocido la convocatoria, ni la fecha de la misma, ni por supuesto la de votación.

No ha habido programas previos a las elecciones, ni han sido expuestos, ni presentados a los colegiados, nosehan discutido, noha habido debates ni acto público alguno para una mayor participación de los colegiados.

Por lo que hemos podida saber, tristemente por los medios de comunicación, los colegiados han conocido del proceso electoral a raíz de un hecho fortuito, al aparecer firmado por un Presidente distinto al anterior, un certificado solicitado por una colegiada.

Por todo ello,

– Exigimos la celebración de un nuevo proceso electoral que cumpla los requisitos ya enumerados de transparencia y participación.

– Exigimos la intervención de las instituciones madrileñas y del Estado que eviten estas conductas y restablezcan el prestigio perdido de nuestro Colegio, por el bien de la enfermería y de la profesión, que lave la mala imagen y peor espectáculo que se está dando ante la opinión pública, muy sensible a todo lo que tenga que ver con un servicio esencial como es el de la Salud, amparado por nuestra Constitución.

Ante este estado de cosas, la Plataforma de CS de Madrid ha decidido apoyar la concentración convocada en el día de hoy, 5 de mayo, a las 11:00 horas ante la sede del Colegio de Enfermería y se reserva la posibilidad de apoyar cualesquiera otras medidas que puedan conducir a restablecer el buen nombre, que nunca debiera haberse perdido.

Madrid a 5 de mayo de 2016

Un Real Decreto de prescripción enfermera que deja sin protección jurídica a los profesionales

Un Real Decreto de prescripción enfermera que deja sin protección jurídica a los profesionales

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy el Real Decreto de Prescripción Enfermera. Para la Mesa de la Profesión Enfermera es “un texto que supone una traición sin precedentes en la historia de la democracia: ha modificado a última hora, con nocturnidad y alevosía y sin consultar con la profesión enfermera, y que deja en una situación peor, tanto a profesionales como a pacientes”, afirman.

El problema radica, para la Mesa Profesión Enfermera -que reúne al Consejo General de Enfermería y el sindicato Satse- en que, en el caso de los medicamentos sujetos a prescripción médica, el nuevo texto establece que será necesario que el médico “haya determinado previamente el diagnóstico, la prescripción y el protocolo o guía de práctica clínica y asistencial a seguir” por parte del enfermero. “Esta situación impide expresamente cualquier actuación o decisión enfermera relacionada con estos medicamentos cuando esta no vaya acompañada de una prescripción médica realizada de forma oficial: con carácter individual, nominativa para cada paciente y donde se especifique claramente cuál es el acto enfermero objeto de atención”.

Esto afecta de lleno a gran parte de la actividad asistencial de los enfermeros, pues el Real Decreto habla expresamente del “uso” de los medicamentos. No en vano, en todos los ámbitos donde los enfermeros desarrollan su trabajo, ya sea en hospitales, atención primaria, instituciones penitenciarias, ambulancias, residencias, servicios de salud laboral… etc., la prescripción enfermera supone una herramienta fundamental para garantizar la continuidad de los cuidados y agilizar la toma de decisión respecto al proceso de salud del paciente, aspectos que inciden directamente en la optimización y coordinación de los recursos del Sistema Nacional de Salud y en la seguridad del paciente.

Ejemplos de actuación no cubiertas por el Real Decreto

Así, por ejemplo, a día de hoy los enfermeros están prescribiendo medicamentos de prescripción médica siguiendo protocolos y guías de la practica clínica. Es decir, sin el diagnóstico ni la prescripción previa del médico, ya que se trata de situaciones que forman parte del ejercicio profesional de la enfermera. Algunos ejemplo son:

1. Cuando administran una vacuna al paciente después de realizarle una valoración clínica. Este ejemplo es aplicable tanto a la vacunas pediátricas (Difteria, Tos Ferina, Tétanos, Hepatitis B, etc.) como a las vacunas de adulto (gripe, tétanos y difteria, meningococo C, vacunas del viajero…).

2. Cuando las matronas (que son enfermeras especialistas) gestionan un parto de forma autónoma prescriben diversos medicamentos, por ejemplo, cuando nada más llegar al hospital le administran oxitocina a la parturienta.

3. Cuando utilizan cremas –a veces con antibióticos– o apósitos medicamentosos para curar heridas, quemaduras o ulceras por presión.

4. Cuando regulan la medicación a los pacientes crónicos en las consultas de enfermería, por ejemplo, en el caso de los diabéticos o los pacientes anticoagulados.

5. En casos de asistencia de equipos de urgencia (donde a menudo no viaja un médico), o las unidades de cuidados críticos donde el tiempo de reacción es crucial para salvar vidas, en estos supuestos a menudo hay situaciones donde la vida del paciente depende de la decisión inmediata de la enfermera y un solo minuto puede ser la diferencia entre la vida o la muerte.

6. En los hospitales, cuando las enfermeras administran heparina –medicamento sujeto a prescripción médica- para evitar la coagulación de la sangre en las vías que están puestas pero no abiertas.

7. En todos aquellos servicios donde no hay médicos en plantilla de forma permanente: en empresas, escuelas, en ambulancias, en el ámbito militar… ¿debe esperar la enfermera a tener un diagnostico y una prescripción médica en los casos de urgencia?

Para la mesa, “el texto final del real Decreto de Prescripción enfermera va en contra de los intereses de los pacientes, de la realidad sanitaria y del sentido común”.

Organización Colegial de Enfermería