BASTA YA !!!

indignados-y-calladosReproducimos esta carta que nos envía una compañera y que retrata una situación que se repite cada vez con más frecuencia. No es su voz, es la de todos y entre todos lo tenemos que solucionar.


A QUIEN LE INTERESE:
MALTRATO SANITARIO

Hoy no se trata de agresiones por parte de pacientes matones, obnubilados o violentos.
Hoy, tristemente, se trata de maltrato por parte de mandos intermedios, unos compañeros que ocupan puestos que (suponemos) deben resolver incidencias que surjan antes, durante y después de nuestras guardias.
Es un trabajo importante, por lo que supongo estará bien retribuido y si se hace bien… estará bien merecido.
Este puente de la Constitución, en mi Sar surgió una incidencia: uno de los médicos al salir de guardia pidió un “maloso” para el día siguiente, por no encontrarse bien.
La persona encargada de resolver este problema se limitó a devolver la pelota con un: “no hay solución, llama personalmente a tu compañera y dile que va a hacer la guardia sola”.
El día señalado, mi compañera y amiga llamó a su colega y comprobó que, efectivamente, estaba sola y con una presión asistencial importante, debido a la climatología y a las fechas festivas. Por todo ello, decidió incorporarse a la guardia a pesar de estar enferma.
Esta situación no es nueva. Sucede en todos los Sar. De hecho, en el mío, en Villa del Prado ha sucedido en dos ocasiones en los últimos meses. Otro profesional y amigo ha tenido que realizar dos guardias sólo y sin ninguna retribución posterior por haber resuelto la incidencia, haciendo el trabajo correspondiente a dos profesionales, durante 24 horas.
Y yo me pregunto:
¿No están diseñados esos puestos intermedios para solucionar estás y otras incidencias que surgen?
Siendo como son incidencias que se repiten en los diferentes Sar, ¿no deberían estudiarse soluciones prácticas, (alicientes económicos, valoración en horas extras, días libres por exceso de jornada…) que resuelvan el problema de la falta de listados?
¿Cómo es posible que la respuesta a un profesional que informa por su baja por enfermedad, se le conteste que avise personalmente a su compañero de que va a hacer la guardia solo, ya que el responsable de solucionar el problema no tiene a nadie en el listado?
¿No deberían nuestros gerentes “agarrar el toro por los cuernos” y dar una solución a este problema?
Si somos nosotros mismos, los trabajadores del Sar, los que debemos solucionar nuestros problemas de suplencias y buscar compañeros que hagan nuestras guardias cuando surge una enfermedad, un día por antigüedad, un exceso de horas…¿qué resuelven esos puestos intermedios que suponemos que son los encargados de ello?
Personalmente, denuncio esta situación de desamparo en la que nos encontramos los profesionales y como miembro de la Plataforma, invito a los responsables de que se produzcan estas situaciones, a resolver dichos problemas, en connivencia con los trabajadores del Sar, hallando entre todos soluciones factibles y reales.

Gracia

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Sanitarios sin seguro de automóvil para visitar a los pacientes de los pueblos

Desde hace más de año y medio, la Plataforma SAR conoce el problema de la cobertura de los seguros de los vehículos que utilizamos, hecho que pusimos en conocimiento de la Gerencia de Atención Primaria.En distintas reuniones nos han ido dando largas y a fecha de hoy el problema continua sin solución, agravado en algunos casos, con coches que han estado circulando con la ITV caducada.

Hemos decidido denunciar estos hechos por entender que estaba en compromiso la seguridad e integridad de los compañeros que utilizamos esos vehículos, pero sobre todo por la pasividad de la Administración sanitaria para solucionarlo. 

Queremos manifestar  que desde mayo de 2016, distintos profesionales de la Plataforma SAR, venimos colaborando con la Gerencia de AP en distintos grupos de trabajo, con la mejor de las intenciones, para lograr que nuestras mejoras de trabajo repercutan de manera positiva en la calidad asistencia que prestamos a todos los ciudadanos.


La Plataforma SAR Madrid (Servicio de Atención Rural) denuncia que el seguro que la consejería tiene contratado, para los vehículos que utilizan para visitar a los pacientes, no contempla la cobertura del conductor. Sanidad lo reconoce y asegura que está intentando mejorar las coberturas

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Al menos desde mayo de 2016 las enfermeras de este servicio rural realizan la atención domiciliaria en vehículos antiguos y cuyo seguro no les da cobertura en caso de accidente. Lo ha denunciado la Plataforma SAR: “las pólizas, según el portavoz José Ángel Romero, los contrata la consejería de Sanidad y aunque nos dimos cuenta hace año y medio, probablemente lleve siendo así toda la vida. Las conductoras, la mayoría son enfermeras, están desprotegidas en caso de ocurrir alguna incidencia mientras están trabajando”.

Una situación que, insiste Romero, conoce la Gerencia de Atención Primaria porque se lo han comunicado en reiteradas ocasiones. Por otro lado, recuerda, no estamos hablando de coches precisamente nuevos. “Desde que hace unos meses venció el contrato de leasing de los vehículos que tenía el SAR, se fueron sustituyendo por los actuales que son del parque móvil del SERMAS y que tienen más de 20 años.”Automóviles viejos que han llegado a estar en servicio sin pasar la ITV.

Pero no todos los centros del SAR cuentan con coche propio. Hay por lo menos cuatro en los que los trabajadores tienen que utilizar su propio vehículo para realizar las visitas. Cuando optamos a las plazas, dice Romero, “nadie nos preguntó en ningún momento si teníamos vehículo propio o carné de conducir”.

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Sin respeto y sin ITV

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Los profesionales sanitarios de los Servicios de Atención Rural (SAR), se encargan de atender las demandas sanitarias de urgencias y de la atención domiciliaria programada (curas, inyectables…) de su zona básica de salud y poblaciones aledañas.

En el caso del SAR de Villarejo de Salvanés, además de los avisos del propio pueblo, se atiende a poblaciones como Belmonte de Tajo (8,2km), Fuentidueña de Tajo (12,2km), Valdaracete (12km), Villamanrique de Tajo (16,5km), Brea de Tajo (20km), Estremera (22km), para lo que se utiliza un vehículo del SERMAS, matriculado en el año 1996 (no todos los SAR lo tienen y los profesionales utilizan sus coches particulares).

Según nos hemos informado, los coches de los SAR, carecen de cobertura de seguro para el profesional que lo conduce (por lo general una enfermera-o) hecho insólito que, comunicamos a la Gerencia de Atención Primaria hace más de un año y que continua sin solución.

A esa irresponsabilidad, hay que añadir que el vehículo de Villarejo de Salvanés, está siendo utilizado con la ITV caducada el 30 de noviembre de 2017, hecho grave, no solo por el incumplimiento normativo, sino por el desamparo legal para profesionales y/o terceros en caso de accidente.

Por ello, denunciamos que estos hechos suponen una falta de respeto e instamos a la Consejería de Sanidad / Gerencia de Atención Primaria, a la inmediata solución de estos problemas y a tratar con la dignidad que se merecen a los profesionales de los SAR.

“Cierras la puerta de la consulta y puede pasar cualquier cosa”

El Colegio Oficial de Médicos de Madrid ha denunciado en lo que llevamos de año  69 agresiones a médicos en la Comunidad. El 65% de ellas en atención primaria, un 20 % hospitalaria y entorno al 8% en la privada. Agresiones que llegan a ser graves teniendo en cuenta que los tribunales han sentenciado penas de cárcel para los agresores en 48 ocasiones.

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La carencia de medios llega a un mismo vigilante de seguridad  preste servicio en dos centros distintos a la vez según denuncian desde el Colegio.

“Estamos solos. No tenemos personal de seguridad que nos pueda ayudar por las noches que es cuando suele haber más incidentes. Somos un médico y una enfermera siempre alerta y dispuestos a cualquier cosa”. Icíar Valero,  es médico del Servicio de Atención Rural (SAR) en Arganda del Rey, uno de los otros 40 centros que hay en la Comunidad de Madrid.

AUDIO 1 

José Ángel Romero, enfermero del SAR de Villarejo de Salvanés y también portavoz de la Plataforma SAR Madrid denuncia que en más de una ocasión han pedido por escrito  vigilancia durante las fiestas locales y “se nos ha denegado”,

Los SAR que en la Comunidad de Madrid cuentan con una plantilla de 198 médicos y 160 enfermeros se crearon en 2005 para prestar atención sanitaria urgente en los municipios que carecen de centros de atención primaria fuera de los horarios habituales. Desde entonces se suceden las denuncias de estos profesionales por falta de seguridad

Medidas de seguridad insuficientes

“El principal problema de seguridad es el acceso al SAR. Se nos ha instalado el videoportero pero abres sin saber lo que te vas a encontrar”, reconoce Natividad Gil, médico del SAR de Paracuellos del Jarama. Porque permitir el acceso a un potencial paciente no es una opción. “Tienes obligación de abrir la puerta sea quien sea que esté detrás de ella, y nadie en su sano juicio va a llamar a una puerta con un cartel que diga soy un agresor y vengo a violentarte”, añade Romero.

Desde la Consejería de Sanidad se reconoce el problema y aseguran que están trabajando en un proyecto piloto de localización GPS  de los facultativos que tienen que realizar visitas a domicilio. A eso añaden, la instalación de videoporteros y el refuerzo de las puertas de entrada a los centros.

Eso provoca situaciones tensas que incluso han acabado en agresiones a los sanitarios, como ocurrió recientemente en las fiestas de la localidad alcarreña de El Casar por parte de unos jóvenes madrileños.

Gracia Paz Martínez, enfermera en el SAR Villa del Prado, cuenta una de esas experiencias: “He tenido que dejar mi consulta para estar al lado del médico porque tenía un paciente conflictivo y en ese momento necesitaba de mi presencia al lado”.

Otra de las herramientas de que disponen los empleados es el botón del pánico. Está a disposición de todos los médicos de atención primaria y, en caso de que se presente una situación de posible riesgo para la integridad del médico o enfermero, este puede pulsarlo y llega una alerta al resto de ordenadores de los compañeros. En el turno del SAR, con un máximo de cuatro sanitarios para todo el centro, este aparato apenas es efectivo.

“Hay compañeros que han hecho escritos mediante el Colegio de Médicos de Madrid solicitando botones del pánico portátiles y conectados con la policía, porque si no, no van a seguir sirviendo de nada”, concluye Romero.

VIGILANTES DE SEGURIDAD COMPARTIDOS

El  Colegio Oficial de Médicos de Madrid pide a la Consejería de Sanidad que ponga en marcha un plan global  para acabar con la situación de “indefensión” con la que trabajan muchos médicos, sobre todo en la atención primaria.

Y un ejemplo claro de ello es, según Asunción Rosado, vicesecretaria del Colegio de Médicos  que “varios centros tienen que compartir a un mismo vigilantes de seguridad”.  A eso añade que en muchos casos el botón del pánico no funciona y “una vez que se cierra la puerta de tu consulta puede pasar cualquier cosa”. 

AUDIO 2

Cadena Ser

A los profesionales de la sanidad pública: gracias

      Javier Lizon Manifestación contra los recortes en Sanidad, en Madrid.

 

MARTES, 31 DE OCTUBRE DEL 2017 – 08:30 H

El viernes 13 de octubre muy de madrugada me ingresaron de urgencias y al finalizar el día despertaba en una habitación en el Hospital de Sant Pau tras haber pasado por quirófano para que me extirparan la vesícula biliar.

Quiero hablar de ese chico cordobés de veinte y pocos años de la ambulancia, que hace turnos nocturnos de 12 horas, de 7 de la tarde a 7 de la mañana, con gran sacrificio en su vida social, pero con la ilusión de que todo su esfuerzo se vea recompensado con la experiencia que gana y las posibilidades de llegar a conseguir un turno más conciliador con sus expectativas vitales.

Quiero hablar de esa enfermera de urgencias que hace guardias, con un tatuaje en el brazo de un búho, que es súper fan de Harry Potter, y que me muestra con orgullo cómo el búho aguanta una Snitch Dorada y que es un tatuaje diferente, personal.

Quiero hablar de los celadores, que se manejan con las camillas, por pasillos estrechos y llenos de movimiento, con una seguridad y suavidad mientras te dan una conversación agradable y una sonrisa.

Quiero hablar de las enfermeras de “monitorización”, que te cuentan que les ha llamado la atención la nueva película de Michael Fassbender, El muñeco de nieve, y que tienen ganas de ir a verla al cine.

Quiero hablar de la doctora peruana que me hizo la primera ecografía, con quien intenté (sin mucho éxito) jugar a adivinar de dónde era su acento. Y su compañero, también peruano (hice un poco de trampas esta vez) que vino a echarme un segundo vistazo.

Quiero hablar de las doctoras, que con mucho tacto, tranquilidad y claridad me informaron del diagnóstico y de en qué consistía la operación.

Quiero hablar de Jing Huang (espero escribirlo bien, me dicen que la conocen como Gina), la cirujana que me atendió antes de la operación con quien nos reímos cuando sonó la melodía de Star Wars en su teléfono de trabajo y hablámos de cómo me imaginaba el quirófano antes de entrar y de cómo sentiría el efecto de la anestesia.

Quiero hablar de los demás cirujanos y anestesistas, aunque no los recuerde (estaba ya dormido). Hicieron un gran trabajo.

Quiero hablar de las enfermeras que se ocuparon de mí en los días posteriores. Tantos nombres se mezclan en mi cabeza (Merche, Lola, Ester, Marta…), que aún y ofreciendo una atención excelente se disculpaban por ser tan pocas y la falta de disponibilidad en los turnos de fin de semana. Que mientras Galicia ardía, sabiendo algunas que tenían familiares allí, ponían la máxima atención en sus pacientes. Que escuchaban todo lo que tenías que contarles y te contestaban entre sonrisas y con alegría.

Quiero hablar de la enfermera en prácticas que, bajo la mirada de su supervisora, me quitó la sonda antes de que me dieran el alta como si lo hubiera hecho durante toda la vida, y que demuestra que nunca es tarde para perseguir un objetivo.

Quiero hablar de todos esos Profesionales, con mayúscula, que, en un centro que nos recuerda con los tristemente sempiternos carteles que están bajo el asedio de los constantes recortes a la sanidad pública. De todos ellos, que ante todo son personas. Personas con sus aficiones, sus preocupaciones, sus sueños, sus problemas. Pero personas que cuando se ponen su uniforme de trabajo, de profesional de la sanidad, ponen a los pacientes, tú, yo, nosotros, antes que cualquier otra cosa. Y día tras día demuestran una profesionalidad y amabilidad que les honra en todos los niveles y que solo soy capaz de entender si hablamos también de verdadera vocación.

A todos ellos. Gracias. Gracias por ser como sois. Gracias por cuidar de nosotros.

elPeriódico

STOP AGRESIONES

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Carta de una compañera sobre las agresiones sufridas por sanitarios, que podría ser la tuya.


De nuevo, hoy, en un lugar de Mallorca una nueva agresión al personal sanitario. Hace pocos días, en Guadalajara.

La violencia no tiene fronteras…
Y nuestros gerentes no tienen soluciones…

Cada día más voces reclaman una protección que se nos niega con excusas basadas en escasa incidencia, falta de presupuesto…

¿Qué tiene que pasar para que se tomen medidas?
¿Qué actuaciones evitarían que trabajemos con una inseguridad que nos obliga a realizar nuestro trabajo con miedo?
¿Qué más hace falta para que nuestros superiores tomen la decisión de cortar por lo sano, lo que parece se está convirtiendo en habitual: apalear al sanitario que cuida de tu salud.?

Desde mi pequeña parcela de individuo y usuaria, RECLAMO mi derecho a ser protegida de agresiones por parte de individuos violentos que invaden nuestros Centros de Salud.

Pero, más encarecidamente, EXIJO como enfermera se tomen medidas efectivas que me permitan realizar mi trabajo con seguridad y sin necesidad de recibir adiestramiento en autodefensa (como se nos ofrece).

Gracia Paz

COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN PEAC DE CASTILLA-LA MANCHA

18 Octubre 2017

ASOCIACIÓN PEAC DE CASTILLA-LA MANCHAPEAC-Castilla-la-mancha

Cómo Asociación profesional de sanitarios PEAC de Castilla-La Mancha condenamos enérgicamente el episodio de violencia contra sanitarios acaecido hace pocos días en el centro de salud de El Casar (Guadalajara).

Una vez más queda demostrado que trabajar en un PAC (puesto de guardias) de la Atención Primaria del SESCAM implica graves riesgos, tanto desde el punto de vista de la salud laboral como por la desprotección frente a la violencia ejercida por algunos usuarios.

De manera reiterada comprobamos la nula eficacia de las medidas de protección, que no solo son insuficientes sino que en muchos casos ni siquiera funcionan. En este PAC, escenario de la agresión, el botón del pánico situado debajo de la mesa de los sanitarios para dar la alarma sobre situaciones de violencia no funcionaba, y al parecer varios días después sigue sin funcionar. Lo cual no es infrecuente.

De la misma manera que no es raro que en algunas de estas instalaciones no haya salidas de emergencia adecuadas.

Este mismo centro de salud ha registrado 10 episodios violentos en dos años, sin que al parecer se hayan tomado medidas eficaces para evitarlos.

Las imágenes que hemos visto en los medios, con salpicaduras y manchas de sangre en puertas y suelos, junto al destrozo de mobiliario, pone de manifiesto el grado de violencia de la agresión que han sufrido nuestros compañeros PEAC, y revela que en estas condiciones de desprotección cualquier desgracia es posible.

Junto al hecho de que la puerta de los PAC esté abierta sin ningún filtro ni control a los individuos más violentos (nada impide que vayan armados), hay que hacer hincapié en las condiciones laborales que padecen los sanitarios, médicos y enfermeros, que trabajan en los PAC de la Atención primaria del SESCAM, escenario frecuente de este tipo de agresiones.

El desbarajuste de funcionamiento de la atención primaria, con modelos organizativos obsoletos que conducen a un cierre de consultas repetitivo a lo largo del mes y las consiguientes listas de espera, ha convertido los PAC, puestos de guardia de atención primaria, en una consulta a destajo durante jornadas maratonianas y agotadoras, a cargo de un personal que es insuficiente para desarrollar durante tantas horas seguidas un trabajo que corresponde a otro ámbito: el de las consultas que son cerradas. Hemos pedido reiteradamente que en la mayoría de los PAC, si no en todos, se doblen los equipos de guardia (dos médicos y dos enfermeros) para poder afrontar estas sobrecargas que además se producen en turnos largos.

Los sanitarios de urgencias tienen que compaginar ese trabajo distópico de una consulta ordinaria que no les corresponde (o no debiera) con la asistencia de verdaderas urgencias y emergencias, tanto en el centro de salud como fuera de él, lo cual implica a veces el desalojo a toda prisa de una sala de espera repleta de pacientes (por las listas de espera), pacientes que en muchos casos se oponen a su desalojo mediante violencia verbal o física.

Una y otra vez se han pedido instrucciones al SESCAM y a las correspondientes gerencias de atención primaria sobre como deben actuar los sanitarios que abandonan el centro por motivo de una emergencia, si procede el desalojo ya que el centro queda sin personal, o no. El SESCAM no da instrucciones claras al respecto, y esa circunstancia que se repite (el desalojo) suele ser motivo de conflicto y/o violencia.

Es decepcionante que ni el SESCAM ni los sindicatos hagan referencia a estas condiciones de trabajo (consultas maratonianas a destajo, desalojo de salas de espera repletas de pacientes) que pueden favorecer el conflicto con el usuario.

La falta de eficacia de las medidas de protección junto a un modelo organizativo inadecuado, hace que los trabajadores estén expuestos a las consecuencias -en ocasiones graves- de una mala gestión, y determina que algunos gestos por parte del SESCAM o de algunos sindicatos, muy reacios al cambio de un modelo organizativo pésimo, no pase de retórica hueca.

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Comunicado PEAC en pdf