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¿Qué NO es la Atención Primaria?

Toda la vida se ha hecho así.Lapidante argumento ante cualquier discusión en la que se intenta cambiar algo, por pequeño que sea. Parece que como siempre se ha hecho así, ya no podemos hacer nada. Así estamos en Sanidad. También en gestión.Seguimos en huelga. Porque siempre se ha hecho así, pero ya no queremos que se haga así. Porque lo que antes funcionaba, era útil, era eficaz y era eficiente, ya no lo es más (¿o habría que pensar si nunca lo ha sido …?). La sociedad evoluciona, las personas evolucionan, los pensamientos, las expectativas y las maneras de vivir evolucionan. Y tenemos un sistema de salud estanco, anclado en el siglo pasado, al que se le llena la boca presumiendo de ser de los mejores del mundopero que no responde a la realidad.Para saber si un sistema de salud funciona, hay que saber los resultados en salud que ofrece. Analizar el impacto que tiene el sistema sobre la salud de las personas. Pero nuestros sistemas sanitarios se empeñan en analizar cifras, porcentajes y variables que no llevan a ningún sitio. Y dejan de lado lo que realmente interesa, lo que tiene valor y lo que sí produce impacto sobre la salud de las personas. El enfoque es inadecuado.

Es necesario un buen diagnóstico del problema para pensar en soluciones. Antes que eso, es necesario querer diagnosticar el problema y no echar las culpas a lo primero que se nos pasa por la cabeza o a lo que más resuena en las noticias: <<Por eso se está produciendo esta situación que se está produciendo y que somos conscientes de esa situación>> (no te pierdas esta fantástica entrada de Juan Simó, que lo explica al detalle). No faltan médicos, sobra ignorancia política.

Para explicar algo, cada vez es más necesario decir qué no es, que tratar de explicar qué es. Sabemos tanto, estudiamos tanto y somos tan listos que tenemos diagnósticos y soluciones para todo. Pero a veces, nos pasamos. Muchas veces. Por eso tenemos serios problemas de sobrediagnóstico y sobretratamiento. Explicando qué no es y qué no hay que hacer, lo entendemos mejor. Como nuestros manuales de No hacer (Recomendaciones No hacer de semFYC).

¿Qué no es la Atención Primaria? (¿qué no debe ser?):

  • La Atención Primaria NO es la puerta de entrada en el sistema. Es el sistema en sí misma. De hecho tiene la capacidad de resolver más del 85% de los problemasque se presentan.
  • La Atención Primaria TAMPOCO es el último eslabón de la cadena del sistema sanitario, ni está por debajo del resto de especialidades médicas, ni se somete sin opinión al hospitalcentrismo. La medicina familiar y comunitaria es una especialidad médica. El médico de familia tiene una formación especializada y su criterio es tan válido como el de otros profesionales. A veces más, porque conoce más y mejor a sus pacientes.
  • La Atención Primaria NO es una fuente inagotable de chequeos, pruebas y revisiones a demanda, sino un punto de información, formación y educación sanitaria. Porque eso produce sobrediagnóstico, sobretratamiento y yatrogenia.
  • La Atención Primaria NO es un supermercado en el que se compra a demanda. Es un centro en el que se abordan problemas biológicos, psicológicos y sociales, entre otros. Para ello es necesaria una entrevista clínica, una exploración de signos y síntomas y acometer de forma holística los problemas.
  • La Atención Primaria NO es una máquina de medicalizar. No toda respuesta a un problema de salud es un fármaco. Los medicamentos tienen reacciones adversas, algunas muy graves. Cuanto menos, mejor.
  • La Atención Primaria NO es una consulta burocrática o administrativa. No es un ordenador que dispensa recetas, analíticas o bajas laborales. Es un encuentro personalizado en el que se debe establecer una relación médico-paciente empática y humanizada y en la que la comunicación entre ambos da lugar a la toma de decisiones compartidas.
  • La Atención Primaria NO es una intersección de la que surgen caminos hacia diferentes especialidades hospitalarias médico-quirúrgicas y hay que elegir una. El médico de familia no está para dirigir el tráfico y enviar al paciente aquí o allá a demanda, sin control y sin tiempo para reflexionar, analizar y tomar decisiones.
  • La Atención Primaria NO es un servicio que puede desempeñar cualquiera. Necesita un importante grado de especialización, una formación científica, de habilidades y competencias exigente, a la altura de la variabilidad y complejidad de problemas de salud que atiende cada día.
  • La Atención Primaria NO es un campo de batalla ni una carrera de obstáculos en la que priman la velocidad y el arte de sortear trabas y salir airoso del evento. Es un espacio y tiempo sagrados, de reflexión y discernimiento y para ello se necesita tiempo y sosiego.
  • La Atención Primaria NO es una opción laboral que oprime sin descanso a sus trabajadores. Por encima de todo está el derecho a unas condiciones laborales dignas y respetuosas. Las inagotables jornadas, guardias y ausencia de descansos repercuten en un burnout del trabajador y en una mala praxis con sus consecuentes peligros para el paciente.
  • La Atención Primaria NO es solo una consulta médica. La medicina familiar y comunitaria se practica dentro y fuera de la consulta. La Atención Primaria también es atención domiciliaria y atención comunitaria.
  • La Atención Primaria NO es un servicio estanco, definitivo e indiscutible. Debe cuestionarse constantemente, debe investigar, analizar y modificarse. Los profesionales de la Atención Primaria tienen el derecho y el deber de investigar, aprender y enseñar.

La situación que tenemos hoy en día no permite hacer una Atención Primaria como se le

espera de ella. La falta de tiempo, la deshumanización, la precariedad laboral, las tareas burocráticas, la ausencia de sustituciones, la ratio de pacientes por médico, hacen imposible una medicina familiar y comunitaria digna, eficaz y eficiente, en la que profesional y paciente estemos satisfechos. Parece que hayamos asumido que la Atención Primaria es todo lo que NO es. Y aunque toda la vida se ha hecho así, no tiene por qué permanecer.

Plántate en 28 pacientes día es lo mínimo que debemos exigir. Y seguimos en huelga. Y cada vez somos más (AndalucíaCataluñaGalicia). ¿Nos sumaremos también en la Comunidad Valenciana?

Fuente: human fibre

 

 

 

 

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Urgencias hospitalarias: esto se hunde

Urgencias hospitalarias: esto se hunde

 Tengo 42 años, soy médico desde hace 19 y trabajo en urgencias hospitalarias desde hace 17. Adoro mi trabajo, me encanta curar, me gusta la gente, no me imagino dedicándome a otra cosa. Ayer fue lunes y tuve guardia. Hoy me duelen las piernas pero sobre todo me duele el alma y por momentos creo que no voy a poder más. A las ocho de la mañana terminé mi guardia firmando un certificado de defunción y llevo todo el día con un nudo en la garganta. No sé si gritar o llorar. Probablemente ambos.

No estoy triste por mi última paciente; tenía 98 años y murió tranquila, acompañada por su familia y en la intimidad de un box. Habría sido mejor que pudiera haber muerto en su cama, pero estoy satisfecha con la atención que le dimos. Y creo que su familia también. Yo en realidad estoy triste por los casi 30 pacientes que se quedaban en urgencias pendientes de cama y por todos los que se les habrán ido añadiendo a lo largo del día de hoy.

Estoy triste por todos esos pacientes que me recibieron ayer con una sonrisa y un gracias después de esperar 7 horas a ser atendidos. También por todos aquellos que necesitaban una camilla y no podíamos dársela y por esos otros afortunados que sí la tenían, pero se iban a pasar sobre sus 10 cms de colchoneta de espuma las próximas 24 horas. Estoy triste porque me siento como un hámster corriendo en una rueda sin fin sin llegar nunca a un destino.

Hay cosas impredecibles, un accidente grave, una catástrofe… pero hay otras que no lo son. Y la gripe entra dentro de este último grupo. Puede llegar antes o después pero siempre llega. Así que alguien debería haber pensado qué podíamos hacer para minimizar sus efectos. Es cierto, España tiene una población muy envejecida que la hace especialmente susceptible a esta enfermedad, pero los ancianos no cayeron ayer del cielo. Hace años que viene advirtiéndose de este problema así que tal vez alguien debería pensar qué modelo asistencial necesitamos.

El asunto es que es poco popular electoralmente decir que se va a invertir en hospitales de enfermos crónicos y en reforzar la atención primaria. Vende muchísimo más decir que se van a comprar dos máquinas de resonancia magnética que que se va a dignificar la labor del médico de familia.

Todos queremos la última tecnología, los mejores hospitales, aunque estadísticamente es mucho más probable que te beneficies de tener un buen médico de familia que de tener al lado un hospital de tercer nivel.

El problema es que menospreciamos la atención primaria y todos aspiramos al “especialista”, olvidando o ignorando que, desde 2005, es obligatorio que todos los licenciados en Medicina se especialicen vía MIR para trabajar en el sistema público de salud. Así que tan especialista es el traumatólogo como el médico de familia, cada uno en lo suyo.

Pero la atención primaria sigue siendo la hermana pobre, se programan agendas que son completamente inasumibles, pacientes citados cada minuto, consultas forzadas urgentes y, si alguien se pone enfermo, pues el compañero hace trabajo doble. Total para lo que sirve el médico de cabecera…Es cierto que ahora es difícil encontrar sustitutos, en parte porque hay gente que se ha ido fuera de España a trabajar en busca de mejores condiciones laborales, pero también porque alguien no calculó bien cuántos médicos se necesitarían en un futuro.

En fin, que parece que hay alguien que no ha hecho bien su trabajo, alguien a quien votamos cada 4 años pero que sólo piensa en renovar otros cuatro. Ir pasando el tiempo sin grandes escándalos y en la siguiente campaña electoral les volvemos a contar lo de las dos resonancias y a correr.

Y nosotros somos tan tontos que tragamos y nos dedicamos a gritar a la enfermera que nos está atendiendo como puede en urgencias en medio de un mar de camillas, aceptamos sustituir al compañero enfermo sin rechistar, seguimos corriendo sin parar y llorando cuando llegamos a casa después de una guardia infernal. Como el hámster en su noria. Pero yo no quiero ser un hámster, a mí me encanta ser médico.  Sólo quiero poder hacerlo con dignidad.

BASTA YA !!!

indignados-y-calladosReproducimos esta carta que nos envía una compañera y que retrata una situación que se repite cada vez con más frecuencia. No es su voz, es la de todos y entre todos lo tenemos que solucionar.


A QUIEN LE INTERESE:
MALTRATO SANITARIO

Hoy no se trata de agresiones por parte de pacientes matones, obnubilados o violentos.
Hoy, tristemente, se trata de maltrato por parte de mandos intermedios, unos compañeros que ocupan puestos que (suponemos) deben resolver incidencias que surjan antes, durante y después de nuestras guardias.
Es un trabajo importante, por lo que supongo estará bien retribuido y si se hace bien… estará bien merecido.
Este puente de la Constitución, en mi Sar surgió una incidencia: uno de los médicos al salir de guardia pidió un “maloso” para el día siguiente, por no encontrarse bien.
La persona encargada de resolver este problema se limitó a devolver la pelota con un: “no hay solución, llama personalmente a tu compañera y dile que va a hacer la guardia sola”.
El día señalado, mi compañera y amiga llamó a su colega y comprobó que, efectivamente, estaba sola y con una presión asistencial importante, debido a la climatología y a las fechas festivas. Por todo ello, decidió incorporarse a la guardia a pesar de estar enferma.
Esta situación no es nueva. Sucede en todos los Sar. De hecho, en el mío, en Villa del Prado ha sucedido en dos ocasiones en los últimos meses. Otro profesional y amigo ha tenido que realizar dos guardias sólo y sin ninguna retribución posterior por haber resuelto la incidencia, haciendo el trabajo correspondiente a dos profesionales, durante 24 horas.
Y yo me pregunto:
¿No están diseñados esos puestos intermedios para solucionar estás y otras incidencias que surgen?
Siendo como son incidencias que se repiten en los diferentes Sar, ¿no deberían estudiarse soluciones prácticas, (alicientes económicos, valoración en horas extras, días libres por exceso de jornada…) que resuelvan el problema de la falta de listados?
¿Cómo es posible que la respuesta a un profesional que informa por su baja por enfermedad, se le conteste que avise personalmente a su compañero de que va a hacer la guardia solo, ya que el responsable de solucionar el problema no tiene a nadie en el listado?
¿No deberían nuestros gerentes “agarrar el toro por los cuernos” y dar una solución a este problema?
Si somos nosotros mismos, los trabajadores del Sar, los que debemos solucionar nuestros problemas de suplencias y buscar compañeros que hagan nuestras guardias cuando surge una enfermedad, un día por antigüedad, un exceso de horas…¿qué resuelven esos puestos intermedios que suponemos que son los encargados de ello?
Personalmente, denuncio esta situación de desamparo en la que nos encontramos los profesionales y como miembro de la Plataforma, invito a los responsables de que se produzcan estas situaciones, a resolver dichos problemas, en connivencia con los trabajadores del Sar, hallando entre todos soluciones factibles y reales.

Gracia

Sanitarios sin seguro de automóvil para visitar a los pacientes de los pueblos

Desde hace más de año y medio, la Plataforma SAR conoce el problema de la cobertura de los seguros de los vehículos que utilizamos, hecho que pusimos en conocimiento de la Gerencia de Atención Primaria.En distintas reuniones nos han ido dando largas y a fecha de hoy el problema continua sin solución, agravado en algunos casos, con coches que han estado circulando con la ITV caducada.

Hemos decidido denunciar estos hechos por entender que estaba en compromiso la seguridad e integridad de los compañeros que utilizamos esos vehículos, pero sobre todo por la pasividad de la Administración sanitaria para solucionarlo. 

Queremos manifestar  que desde mayo de 2016, distintos profesionales de la Plataforma SAR, venimos colaborando con la Gerencia de AP en distintos grupos de trabajo, con la mejor de las intenciones, para lograr que nuestras mejoras de trabajo repercutan de manera positiva en la calidad asistencia que prestamos a todos los ciudadanos.


La Plataforma SAR Madrid (Servicio de Atención Rural) denuncia que el seguro que la consejería tiene contratado, para los vehículos que utilizan para visitar a los pacientes, no contempla la cobertura del conductor. Sanidad lo reconoce y asegura que está intentando mejorar las coberturas

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Al menos desde mayo de 2016 las enfermeras de este servicio rural realizan la atención domiciliaria en vehículos antiguos y cuyo seguro no les da cobertura en caso de accidente. Lo ha denunciado la Plataforma SAR: “las pólizas, según el portavoz José Ángel Romero, los contrata la consejería de Sanidad y aunque nos dimos cuenta hace año y medio, probablemente lleve siendo así toda la vida. Las conductoras, la mayoría son enfermeras, están desprotegidas en caso de ocurrir alguna incidencia mientras están trabajando”.

Una situación que, insiste Romero, conoce la Gerencia de Atención Primaria porque se lo han comunicado en reiteradas ocasiones. Por otro lado, recuerda, no estamos hablando de coches precisamente nuevos. “Desde que hace unos meses venció el contrato de leasing de los vehículos que tenía el SAR, se fueron sustituyendo por los actuales que son del parque móvil del SERMAS y que tienen más de 20 años.”Automóviles viejos que han llegado a estar en servicio sin pasar la ITV.

Pero no todos los centros del SAR cuentan con coche propio. Hay por lo menos cuatro en los que los trabajadores tienen que utilizar su propio vehículo para realizar las visitas. Cuando optamos a las plazas, dice Romero, “nadie nos preguntó en ningún momento si teníamos vehículo propio o carné de conducir”.

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La carta de una médica de familia de la sanidad pública: “Hoy me he sentido especialmente desbordada”

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Los médicos de familia afrontan consultas masificadas y sobresaturadas, a lo que se une una sensación de precariedad  por la temporalidad de muchos contratos.

Eduardo Azumendi

“Hoy me he sentido especialmente desbordada y me ha surgido la necesidad de escribir esto para que se conozca la situación. Creo que no estoy sola; creo que muchos compañer@s comparten este sentir conmigo. Desde aquí invito a cualquier directiv@ que tenga responsabilidad de gestión y toma de decisiones a que pase una o todas las mañanas que quiera conmigo. Conocer la realidad nos acercará y siempre mejorará la perspectiva que se tiene sobre el papel o desde la distancia de los despachos”. Quien esto escribe es Ina Idarreta Mendiola, médica de familia de Euskadi con experiencia profesional de casi 35 años y de los cuales más 25 años ejerciendo en un mismo centro de salud en horario de 8-15h.

Este relato forma parte de  una carta que Idarreta ha publicado en la página web de la  Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria-Osatzen en un intento de recabar adhesiones para que quien “deba saberlo” sepa que las consultas sobresaturadas no es “un problema aislado” y que requiere “respeto, escucha, atención y solución”. Se trata de un escrito que podría haber sido escrito por cualquier médico/a que trabaje en Atención primaria, “sea cual sea su edad, experiencia, ubicación o tipo de contrato”, según Idarreta.

En su carta, narra un día de trabajo como cualquier otro de los últimos años en el que faltan varios médicos por diferentes razones. En concreto, ese día faltan tres de los ocho de turno de mañana y ninguno tenía sustituto. Además, de los otros cinco, resulta que tres se han incorporado recientemente de sus vacaciones y tienen acumulación del trabajo pendiente no resuelto en su ausencia porque “también han sido pobremente o nada sustituidos”. A partir de ahí, va detallando cómo es su agenda de trabajo, las patologías, el tipo de pacientes que tiene que ver y como las consultas superan los diez minutos, con lo que va acumulando retraso para ver al siguiente de la lista. Una vez terminada la consulta ha tenido que acudir al domicilio de dos pacientes de 87 y 89 años, con pluripatologías complicadas.

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